Definición del problema: causas que motivan la necesidad de llevar a cabo un programa de restitución.

La trucha común, Salmo trutta L., es un pez de agua dulce, indígena del hemisferio norte, concretamente de Europa, Norte de África y Nordeste de Asia. Es un pez relativamente primitivo, del que se conocen hasta hoy fósiles de hace más de 25 millones de años, y que ha sido pescado por el ser humano desde la Edad de Piedra.
Adaptada a un rango amplio de condiciones ambientales y con una gran diversidad de ecotipos y estrategias de vida, se describieran hasta 50 especies a partir de variedades de trucha común (Behnke, 1986). Por ello, en el siglo XX se estableció una clasificación que hacen referencia a las tres estrategias de vida más definidas de esta especie (Doadrio, 2002):
- S. t. forma trutta a la trucha anádroma (reo);
- S. t. forma lacustris a la trucha residente en lagos;
- S. t. forma fario a la trucha sedentaria, presente en ríos y arroyos (trucha común).
A finales del siglo XX la situación entre los taxónomos era de acuerdo general en que se trataba de una única especie politípica con un continuo de estrategias de vida (Doadrio, 2002).
El presente trabajo se centra en las poblaciones de Salmo trutta fario de origen autóctono.
A diferencia de lo que está sucediendo en el resto de Europa, las poblaciones de la Península Ibérica se encuentran en un estado relativamente bueno. Sin embargo, la pérdida de la continuidad longitudinal de los ríos, la merma de hábitat por la construcción de infraestructuras hidráulicas, el aumento de vertidos urbanos, agrícolas e industriales, la introducción de especies exóticas y la presión pesquera, está provocando la disminución de las poblaciones de trucha en todas las cuencas hidrográficas y la desaparición de la especie en muchos afluentes.
Pero, lo más preocupante posiblemente es la amenaza de la pérdida de la “genética” que diferencia nuestras poblaciones de las del resto de Europa. Estudios genéticos de poblaciones de Salmo trutta L. en las diferentes cuencas hidrográficas del Estado Español han confirmado que las poblaciones de trucha común tienen marcadores genéticos propios, no observados con anterioridad en estudios previos de las poblaciones europeas (o que aparecen en ellas en muy baja frecuencia), y que confirman su naturaleza autóctona(Pla, C. y García-Marín, J.L. 2008).Sin embargo, actualmente se sabe que existe una introgresión genética grave en las poblaciones de trucha común ibéricas (CSIC y Ministerio de Medio Ambiente, 2002), debido a las repoblaciones masivas de trucha en las últimas décadas con genotipos de origen centroeuropeo.